Nombre:               

Teléfono / Email:

Mensaje:
                                

                               



Universidad Mariano Gálvez de Guatemala
3a. Avenida 9-00 Zona 2, 01002
Interior Finca El Zapote
Apartado Postal 1811

PBX: (502) 2411-1800 Ext. 1119

LA EDUCACIÓN


POR

DR. HUGO R. ALVARADO MUÑOZ

Para comenzar diré por la experiencia que han deparado años de ejercicio docente, que la educación debe ser considerada como un proceso formador por el cual son transmitidos al profesional los conocimientos, actitudes y valores que le permiten integrarse consciente, efectiva y propositivamente a su sociedad.

Este es un proceso estructurador que indefectiblemente afecta los aspectos físicos, emocionales, morales y espirituales de la vida del profesional, desarrollándose el mismo a lo largo de toda su existencia. Es por ello que se afirma que el ser humano es un ser cognoscente desde que nace hasta que muere.

El proceso educativo entonces consiste entre otros aspectos, en la transmisión de los valores y conocimientos de una sociedad.

Wikipedia define la educación como “El proceso multidireccional mediante el cual se transmiten conocimientos, valores, costumbres y formas de actuar. La educación no sólo se produce a través de la palabra: está presente en todas nuestras acciones, sentimientos y actitudes”. De manera más restringida, se podría definir la educación como aquel proceso intencional que pretende dentro de su finalidad, el progreso integral del profesional como persona y su establecimiento en el mundo cultural y profesional en el que se desarrolla.

Es importante recordar que a lo largo de la historia cada cultura ha dispensado al proceso educativo la dirección que en su momento le atribuyeron sus diferentes conceptos filosóficos, políticos y religiosos que conformaron su cosmovisión.

A diferencia de la actualidad, las características fundamentales de la educación primitiva es que fue una educación doméstica, es decir, no trascendió los límites de la casa y la familia. Aquí el padre o la madre jugaban un rol determinante pues yuxtapuestos a ellos los hijos iban adquiriendo los usos, las costumbres, las ideas religiosas, los ritos y la mentalidad propia de su sociedad. Era una educación automática e inconsciente en el sentido de que, tanto al niño como al joven, pasaban inadvertido el propio proceso educativo, es decir, ni ellos, ni sus padres reflexionaban sobre el acto de la enseñanza y el aprendizaje.

Otro rasgo de esa educación fue el de poseer la característica de estática, pues ante la carencia de nuevos contenidos y la presencia de  una anomia reflexiva sobre el proceso de aprendizaje, esta se limitaba únicamente a transmitir conocimientos instintivos y utilitarios.

El día de hoy, se vive inmerso en la sociedad denominada del conocimiento, en ella el vocablo educación se define como el “proceso de socialización y aprendizaje encaminado al desarrollo intelectual y ético de una persona”. (Diccionario de la lengua española © 2005 Espasa-Calpe). Esta definición reviste a la educación de una teleología y axiología muy diferente a la primitiva.

La educación concebida de esta manera debe ser una actividad de constante reproducción social que puede ser consciente como inconsciente y tener una carga axiológica determinada por los valores del grupo que los reproduce. Así el proceso formativo integral por medio de la educación es uno de vinculación y concienciación cultural, ética y conductual.

A través de la educación, las nuevas generaciones asimilan y aprenden los conocimientos, cánones de conducta, formas de ser y maneras de ver el mundo de generaciones anteriores, creando además otros nuevos modelos cosmovisionales.

La educación debe ser también proceso de apropiación, pues educar es humanizar, y ser humano es ser capaz de actuar convenientemente en la práctica de los campos globales de la vida, por ejemplo, en la sensibilidad, la sensoriedad, la perceptividad, la receptividad, la asertividad, la afectividad, la emoción y en la intelectualidad como proceso de la conformación cotidiana del conocimiento.

Es por ello que la educación debe ser un proyecto para la vida. Ello significa ubicar al fenómeno de la educación en una perspectiva amplia que favorezca el ejercicio continuo de la democracia, para educarse a vivir en paz, en probidad y libertad. Educar para la vida significa realizar esfuerzos permanentes para trascender las vivencias y experiencias que las personas tienen, es permitir la formulación y construcción de propuestas y alternativas de sociedades justas y humanas.

Significa también elaborar una nueva manera de entender la vida, la relación con el entorno ecológico representado por la naturaleza y el social, por las personas.

Flor Abarca Alpízar dice que hay que educar para la esperanza, la alegría y la creatividad. Para ella, la educación comunitaria debe generase a través de espacios llenos de vida, fraternidad y alegría, en donde se recupere todo el bagaje cultural y de creatividad que tenemos, de manera que las personas participantes sientan deseos de encontrarse, compartir y abrir posibilidades para el mejoramiento de sus vidas, desde una perspectiva constructiva y creativa, en donde los sueños y las esperanzas tengan sentido con posibilidades de concretarse. (desastres.usac.edu.gt/documentos/pdf/spa/doc9899/doc9899-contenido.pdf)

Por todo lo escrito hasta aquí, se puede inferir que la educación es un gran coadyuvante para el desarrollo personal y laboral ya que ella permite:

• Educarse para ser, para convivir, para conocer y para hacer.

• Conquistar aptitudes o competencias relevantes para la vida

• Desarrollar las capacidades cognitivas al máximo.

En el campo de la competitividad, la educación ayuda a entender que en el plano del patrimonio social el capital humano es el más relevante por los conocimientos, destrezas y habilidades que le son conferidas y le permiten actuar productivamente, pero además, le permite integrarse a los flujos de información que le son característicos a nuestra sociedad.

Mercedes Ortega González-Rubio expone que: “Los tipos de capital se encuentran interrelacionados; así, por ejemplo, quien sea rico en capital económico, también lo será en capital social, ocupando una posición dominante tanto en el campo económico como en el social.

El capital simbólico es, al parecer, el de más difícil adquisición, pues es imposible heredarlo, como el económico: se aprehende luego de un proceso de formación. El capital cultural se adquiere también durante la formación, informal o académica, pues se trata de los conocimientos que posee un individuo, ya sea sobre un arte, una ciencia o un oficio”. (merortegagr@hotmail.com)

Así pues, la definición conceptual que se tenga de educación será crucial para definir la educación como práctica para avanzar en la dilucidación de la educación como norma, como fundamento de un deber ser, pues dependiendo cómo se define educación así se actúa y así se dirigen las acciones formativas.

De aquí que convenga preguntar:

¿Cómo define usted el concepto de educación?

La sociedad guatemalteca es una expresión multicultural y multilingüe. Sus miembros, dondequiera que se encuentren, residen en un medio heterogéneo culturalmente. El guatemalteco en su devenir cotidiano tiene acceso a más de una cultura, lo cual le implica tratar con saberes, procesos epistémicos y conductas diversas, ante las cuales él debe crear su propia y única versión personal, su propio aspecto. Su yo.

La educación es uno de los Derechos más fundamentales del ser humano, es por ello que se entiende y convierte en uno de los pilares más sólidos para la arquitectura del desarrollo humano y de las sociedades democráticas.