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ÉTICA ECONÓMICA Y EVANGELIO

Conferencia del Dr. Federico A. Meléndez

Decano Facultad de Teología U. M. G

Conferencia 28 de Junio del 2008

Introducción

Pretender cubrir en una sola conferencia lo que cada una de estas palabras: ética, economía y evangelio implica y significa, requeriría invertir varios semestres de nuestra formación universitaria solo para poder buscar algún tipo de relación entre estas disciplinas. Basta mencionar que la intención que se tuvo al considerar la relación entre estas disciplinas, nace como resultado de encontrar respuestas a un profundo problema social y económico guatemalteco en particular, y Latinoamericano en general. Me refiero al grave problema socioeconómico de la pobreza en Guatemala, y el papel de la iglesia en relación a este problema particular. La intención no es abordar aspectos técnicos de la economía en relación a la pobreza, sino buscar respuestas desde el ángulo de la ética, especialmente a la luz del Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, y evaluar a la luz de la fe y el valor de la persona humana, el actual sistema económico Neoliberal, a fin de diagnosticar las fallas del sistema desde el punto de vista ético y moral. Como parte de nuestra y Misión y Visión, En la Facultad de Teología nos ocupamos en buscar respuestas a la luz de la fe, y nuestra visión es ofrecer posibles alternativas en cuanto al papel de la iglesia en nuestra sociedad. La iglesia evangélica necesita orientación en cuanto al cómo enfocar los grandes temas económicos sociales, y la relación que guarda la teología con los grandes problemas del país. Se necesitan desarrollar modelos y propuestas que respondan a las necesidades de las grandes mayorías. Rene Padilla escribió en su libro “Economía humana y Economía del Reino de Dios”, el verdadero sentido de lo que pretendo mostrar en esta conferencia: “Me anima-dijo Padilla- a incursionar en temas de economía, no porque tenga propuestas técnicas para la solución de los problemas, sino porque considero que la economía, como todas las ciencias humanas, tiene una expresión ética cuya definición no puede dejarse exclusivamente en manos de personas especializadas en economía.” (Padilla 2002: 6).

Desde el ángulo del Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, ilustro la apreciación que tuvo Jesús cuando fue tentado por el Diablo cuando le mostró las riquezas y las glorias del mundo. El texto es de Mateo 4:8-10 que dice: “Otra vez el diablo le llevo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos. Y le dijo: todo esto te daré, si postrándote me adoras. Entonces Jesús le dijo: ¡Vete Satanás! Porque escrito esta: “al Señor tu Dios adoraras, y solo a El servirás.” (Mateo 4:8-10). Jesús ordeno al diablo huir de su presencia, cuando le mostró las riquezas de las naciones y la gloria material asociada con ellas. Jesús simplemente califico que no es la gloria de los bienes materiales el objeto primario de la adoración del ser humano, sino que solo Dios como creador es el único digno de adoración y servicio. Desafortunadamente, en su afán de búsqueda por lo trascendente y divino, los seres humanos hemos también deificado el lugar de los bienes materiales, y en nuestra sociedad tecnológica, materialista y consumista, el dinero y las riquezas materiales han ocupado el primer lugar.

La ciencia y la tecnología han también desplazado el lugar de Dios, y el hombre mismo se ha erigido como su propio Dios. Esto no significa que economía sea la ciencia del Diablo, ni que ninguna ciencia se asocie con Satanás. Al contrario, la ciencia y la tecnología son resultado de nuestra creación como seres inteligentes creados a la imagen y semejanza de Dios.

Para muestra, observemos lo que sucede alrededor de las ciencias físicas: Los científicos europeos han desarrollado el increíble montaje del Gran Colisionador de Hadrones, un increíble proyecto científico, que según la BBC de Londres tiene un costo de 3000 millones de Euros, y cuyo objetivo es nada menos que responder a las preguntas sobre el origen del universo y la materia.

Según el reporte, para hacer las pruebas se construyó un túnel de unos 27 kilómetros de largo, formado por gigantescas turbinas donde se dispararan partículas atómicas para investigar de que esta hecho el universo y como se inició. Esta investigación la realiza el Centro de la Organización Europea para la investigación Nuclear con sede en Suiza, CERN. En otras palabras nuestra sed de conocimiento casi no tiene límites, y hacemos cualquier cosa por investigar todo lo que está a nuestro alrededor. Tal es nuestra grandeza como seres humanos inteligentes. Pero si esa es nuestra grandeza como seres pensantes, veamos también la otra cara de la miseria e injusticia humanas y la degradación ética en nuestra actuación. Satanás mostró a Jesús las glorias del mundo, pero éste sabía muy bien que muchas de estas riquezas habían sido construidas a base de injusticias y de explotación humana. Como Jesús entendía muy bien el origen de tales riquezas propuestas por Satanás, mostró su rechazo a las asechanzas del mal y fue contundente en su evaluación de los poderes terrenales basados en las riquezas materiales. Este hecho nos ilustra a los cristianos que no podemos permitir el deslumbre de tanta riqueza mal habida, en contraste con la terrible pobreza y miseria en el mundo, particularmente en Guatemala. Tampoco podemos justificar ningún sistema económico como bendecido por Dios, como en el caso del capitalismo contemporáneo, que trata de mostrarse con rostro cristiano a través de la teología de la prosperidad. Ayer fue la teología de la liberación con tintes marxistas, ahora es la justificación de la prosperidad con tintes capitalistas.

En la investigación que realice recientemente y que condujo a la publicación de mi libro Ética y Economía, El legado de Juan Wesley a la Iglesia en América Latina publicado por Ediciones Kairos y auspiciado por la Universidad Mariano Gálvez, mostré como este ilustre Ingles, siervo y profeta de Dios encaró la realidad social y económica de su tiempo.

Como es bien sabido este profeta de Dios vivió en los inicios de la Revolución Industrial Inglesa, que coincide con el nacimiento del sistema económico capitalista estudiado y analizado por otro ilustre Ingles profesor de ética en la Universidad de Glasgow, John Adam Smith. Smith escribió en 1776, un clásico de la economía, cuyo título es “Ensayo sobre la naturaleza y las causas de las riquezas de las naciones”

En esta obra, llamada la Biblia de la economía capitalista, Smith analiza y estudia el proceso de la creación y acumulación de la riqueza como piedra angular de la economía. Sostiene entre otras cosas que la riqueza proviene del trabajo, en contra de otras corrientes de pensamiento que consideraban que la riqueza estaba solo en la tierra. Se le considera el padre de la economía política, es decir la economía que estudia las relaciones que se producen entre las diferentes clases sociales en una sociedad determinada.

Según la tesis central de la riqueza de las naciones, la clave del bienestar social está en el crecimiento económico, que se deriva a su vez de la división del trabajo. Recordemos que durante esta época surge la Revolución Industrial que especializa la mano de obra y el trabajo de los obreros, y que los nuevos dueños del capital serán los dueños de las grandes fábricas. Inglaterra surge como la primera gran potencia Europea y que llega a dominar el comercio mundial. En esta época se perfilan también las nuevas clases sociales urbanas de Europa. Como ciencia, la economía política estudia las relaciones que los individuos establecen entre sí, particularmente entre los dueños de los medios de producción, y entre quienes no los poseen. Estas relaciones se establecen a través del libre mercado y la propiedad privada. Personalmente creo que estas dos palabras de la economía, el libre mercado y la propiedad privada son y han sido el objeto de largos debates ideológicos entre los economistas y políticos, y son de particular interés para la ética y el Evangelio de Jesucristo.

Juan Wesley que vivió en la misma época de Adam Smith, muy al contrario, y en marcado contraste con lo que este enseñaba, creía que la riqueza desde el punto de vista cristiano es el peor enemigo de la fe. Como contemporáneo de Smith, de ninguna manera compartía los puntos de vista de la maximización de la riqueza o la ganancia basada en el egoísmo humano, que es parte de la maquinaria de producción y generación de la riqueza capitalista. Esta primera enseñanza nos recuerda la profunda raigambre ética de su teología y pastoral.

Por todo ello, y como un modelo para las iglesias del siglo XXI, que enfrentan los mismos graves problemas de riqueza y pobreza, lo ofrezco como modelo y alternativa. Creo que el reto más grande que la iglesia evangélica tiene en América Latina, es enfrentar precisamente el grave flagelo social de la pobreza y la miseria en nuestros países. Este profeta ingles del siglo XVIII vio con sus propios ojos la increíble miseria y pobreza de las grandes multitudes que empezaba a general el sistema. Mientras que Smith abogaba por incrementar la riqueza de Inglaterra, Wesley luchaba por remediar los efectos que esta misma generación de riqueza estaba provocando.

Las multitudes estaban huérfanas de toda protección, y el estado hacia muy poco por remediar sus infortunios.

Con este breve trasfondo básico, ubiquémonos ahora en el escenario de nuestro país y de nuestro continente. Los años 70 Y 80, vieron los discursos incendiarios de los Marxistas. Las luchas guerrilleras estaban en pleno apogeo, y el conflicto armado interno era causa común en Centroamérica. Hoy, en pleno siglo XXI, las causas que generaron la lucha armada, es decir la pobreza y la miseria de las grandes mayorías, tanto en Guatemala como en el continente entero, aún persisten y continúan agravándose. Esto explica también porque los mismos pueblos en el siglo XXI han elegido gobiernos de tendencia izquierdista, buscando a través de los medios políticos de la democracia formas de revertir su propio destino, y como la economía va de la mano con la política. Ahora bien, quien iba a creer que los cambios vertiginosos en materia política y económica, así como en la tecnológica, de los últimos treinta años, sacudieran tanto nuestro mundo, que los motivos ideológicos Marxistas de los años setenta se extinguirían para el siglo XXI. Apenas en los años ochenta, Centroamérica era la lucha de poderes entre la antigua Unión Soviética, y los Estados Unidos de América.

Los cambios fueron tan definitivos en la historia mundial, que vimos desaparecer el antiguo imperio soviético, y las dos Alemanias quedaron reunificadas. Lo que fuera el antiguo imperio comunista de la China Continental hoy ha quedado como un poderoso rival comercial de los Estados Unidos y de Europa. Para quienes tenemos más de cuarenta años, estos acontecimientos marcaron la historia y el mundo, y nuestro mundo ya no es el mismo, de hace apenas 30 años.

¿Qué ha pasado en tan solo unas pocas décadas? Pues nada menos que un proceso civilizatorio ha tenido lugar ante nuestros propios ojos: la nueva era de la globalización ha comenzado y ésta avanza inexorable en el mundo entero. Este proceso nació precisamente en el siglo XVIII cuando la Revolución Industrial dio nacimiento al sistema de producción conocido después como capitalismo. La gran diferencia con el siglo XVIII, es que ahora en el siglo XXI, este capitalismo es globalizante y globalizador. La globalización es un proceso fundamentalmente económico que consiste en la integración de las distintas economías nacionales en un único mercado capitalista mundial. EL nuevo concepto que escuchamos es el de globalización, que no es solo para referirse al poder de las grandes empresas y de las naciones e instituciones que controlan las finanzas del mundo, sino que globalización se aplica a casi todas las esferas de la vida. Los cambios vertiginosos de los últimos veinte años en las ciencias de la comunicación, especialmente del internet han marcado para siempre el destino de la humanidad.

Aún está fresco en mi memoria cuando al final de los ochenta, al menos en mi caso, recibí las primeras instrucciones de cómo operaban los programas de Windows 85, y como los equipos de computación ocupaban casi la mitad de la mesa. Hoy, tenemos el auge de las computadoras portátiles, casi del tamaño de la mano. Observamos también como las famosos videograbadoras fueron sustituidas por los equipos de DVD y las cañoneras, y las videocasetes por los discos compactos digitales. ¿Qué decir de los telefonía celular y de las comunicaciones simultaneas de las videoconferencias? Los adultos nos hemos quedado casi analfabetos ante las nuevas generaciones que manejan el mundo de las computadoras. Nuestros estéreos fueron reducidos a MP3, los I IPod, de celulares de cámara incorporada, con estéreo digital, Internet y Chat y muchas cosas más. Vivimos una fiebre de renovación constante en el mundo de la tecnología aplicada a casi todas las esferas del conocimiento humano. EL mundo ahora es demasiado pequeño, y todas las distancias geográficas se han acortado. La educación ahora es a distancia mediante los medios electrónicos del internet. Estas son las maravillas a las que con la ayuda de la ciencia y la tecnología hemos llegado al inicio del siglo XXI; el siglo que ha sido bautizado con el nombre de sociedad postmoderna, porque atrás quedaron los logros que la sociedad moderna había alcanzado. Sin embargo, observamos con profunda tristeza como esta sociedad que se ufana de tanta ciencia y tecnología, esta profundamente separada de Dios, y en consecuencia divorciada de toda ética y moral. La sociedad secular apela a la ética como disciplina autónoma para hacernos reflexionar que estamos muy mal, pero los cristianos apelamos al evangelio para construir nuestra propia ética cristiana y visión del mundo, porque no confiamos en la bondad del hombre, sino solo en la bondad de Dios. La ética, es el bote salvavidas de la humanidad, porque refleja el lado bueno de los seres humanos, y a lo largo de la historia hemos tenido muchas interpretaciones del fin último de la ética que es el bien. Pero surge la pregunta ¿Significa esto que la globalización ha logrado que estemos más unidos que antes? Lamentablemente todo parece ser lo contrario…el mundo parece estar más dividido que antes, especialmente entre quienes tienen y no tienen de los bienes del mundo para vivir una vida digna.

Una de las principales y más notoria divisiones de nuestro mundo está en la enajenación cultural que producen los mismos medios de comunicación. Tanto los programas de cable como de Internet son los instrumentos de dominio de la expresión cultural, hedonística y materialista de las sociedades industrializadas, sobre las naciones pobres.

Nuestros jóvenes quedan deslumbrados con la vida de los ricos y famosos de Hollywood, con toda su raigambre musical y estilos de vida, y no se dan cuenta que a la vuelta de la esquina están las covachas del vecino y de los niños desnutridos. La visión de los medios con la fantasía de tales mundos choca cuando se da cuenta que vive en un país pobre, del tercer mundo, lleno de delincuencia, saturado de corrupción y encima de eso sin trabajo. Por ello, constantemente mira hacia al norte como un imán poderoso para sacarlo de pobre. En mi libro cuento la historia de que en una ocasión aborde el maltrecho y mal llamado transporte público, y descubrí la oración del feo y pobre que decía: “Señor soy feo y pobre, pero quítame lo pobre porque lo feo con dinero se me quita” alguien más listo escribió con lapicero, el nombre de Michael Jackson.

El destacado escritor argentino Bernardo Klisberg considera que en el fondo de los problemas sociales y económicos de América Latina, y en nuestro caso particular, Guatemala, subyace una profunda crisis de valores, pues la ética no tiene lugar en la economía ni en las ciencias ni en la tecnología.

Como dice otro ilustre autor español, el Dr. Antonio Cruz hablando de los tiempos en que vivimos: “asistimos, en nuestro tiempo, a lo que se ha llamado “muerte de la ética”. Esta época postmoderna, con su ausencia de reglas, la ha matado. La filosofía de “todo vale” ha acabado con ella. A su funeral se presentan solo dos herederas, la estética y la belleza. Van de negro y aparentan dolor solo porque les queda bien.” (Cruz: 63).

Para ver los resultados de esta profunda crisis de la ética, veamos el caso particular de Guatemala. En este país de 13 millones de habitantes, la crisis se expresa ante todo, por la grave situación de injusticia social y económica. Veamos algunos cuadros estadísticos que nos reflejan las profundas disparidades económicas, que no debieran existir, pero que son elocuentes para verlas.

Según el documento estadístico del INE en su página de Internet que intitula ¿Cómo estamos viviendo? Encuesta Nacional de condiciones de Vida. Principales resultados 2006, muestra que de una población de 12, 987,829 en el 2006, 6, 625,892 son pobres de los cuales 1, 976,604 viven en la pobreza extrema, y 4, 649,287 viven en pobreza no extrema, es decir 51% de la población del país, es pobre. El resto son los no pobres que suman un total de 6, 361,937, un 49% del total de la población. La radiografía de Guatemala queda entonces así: de estos pobres 72% son del área rural, y 28% del área urbana. De los no pobres 69% pertenecen al sector urbano, y 31% al rural. La pobreza según el INE se clasifica como pobreza extrema, que es el nivel de pobreza en el que se encuentran las personas que no alcanzan a cubrir el costo del consumo mínimo de alimentos que es de unos Q.3.206.00 anuales por persona, que al mes suman ¡Q.267.00 solo para comer!. Por pobreza no extrema, explica que es el nivel en el que se clasifican a las personas que alcanzan a cubrir el costo del consumo mínimo de alimentos, pero no el costo mínimo adicional calculado para otros bienes y servicios. Esta cifra es de Q.6, 574. Esto significa, que la mitad de la población necesita Q.3, 368.00, adicionales solo para poder pagar mínimo de agua y luz, siempre y cuando existan estos servicios. Estos serían los pobres que no viven en pobreza extrema, y quizá posean lo que denominamos una “su covacha”, en la ciudad o en la aldea donde viven su miseria. Refiriéndose a los niveles de pobreza en América Latina, Bernardo Kliksberg en su libro Más-ética, más desarrollo, dice entre otras cosas importantes que: “América Latina presenta a inicios del siglo XXI, un cuadro extendido de lo que podríamos llamar “pobreza paradojal”. Las altas cifras de pobreza (44% de pobreza, 19.4 de pobreza extrema, CEPAL 2003) no corresponden con la privilegiada dotación de recursos naturales y ni siquiera con los niveles de Producto interno Bruto per. Cápita. Se trata de la paradoja de amplios niveles de pobreza en medio de la riqueza potencial.” (Kliksberg: 9).

No es la intención de esta conferencia mostrar las causas de esta pobreza que se remonta a factores históricos, políticos, sociales, económicos, e internacionales; basta señalar que como sociedad tenemos un cáncer de pobreza que está consumiendo lentamente el potencial de nuestro país, y de América Latina.

Se necesita con urgencia una revolución ética del amor cristiano que sea incluyente e integral cuando se trate de servir a los sectores más desprotegidos de la población, que constituyen una gran mayoría del pueblo evangélico.

Guatemala, según estadísticas consultadas es junto con Brasil donde habemos el mayor número de evangélicos. Se cree que el 20% de toda la población del continente es Cristiano Evangélico, Brasil reporta 26 millones de evangélicos, y Guatemala un 30% de la población. Todos estamos separados por una multitud de formas de gobierno, estilos, iglesias y denominaciones y nuestra única identidad es la teológica, basada en los grandes principios de la Reforma Protestante de sola fe, solo Gracia, solo Cristo y Sola Escritura. Es aquí donde el modelo Wesleyano, como expresión teológica de una gran cantidad de iglesias y denominaciones en América Latina tiene especial relevancia para nosotros. ¿Cuál es entonces esa ética económica y como informa el evangelio de Jesús dicha ética? Como ya quedo indicado, el siglo XVIII represento el nacimiento y desarrollo de la Revolución Industrial en Inglaterra. Esta revolución produjo profundos cambios en las estructuras sociales y económicas de la sociedad Inglesa. La pobreza se debía no tanto a la pereza de las personas sino al profundo desempleo y la desocupación que generaba a su vez el problema del hambre. La gravísima escasez de alimentos generada por las circunstancias particulares del momento social que vivía Inglaterra, unida al desempleo generalizado que terminaban en el hambre y la desnutrición, el alcoholismo y las terribles condiciones de trabajo de mujeres y niños, sumada al injusto sistema judicial que castiga a los más débiles, así como el abandono completo de la población en materia de salud y la carencia de escuelas para niños sin recursos, eran los elementos particulares que agobiaban el contexto social y económico de aquel tiempo.

SI lo vemos, no es muy diferente al nuestro, irónicamente, en pleno siglo XXI, descrita como sociedad postmoderna y globalizante, donde creo que ni calificamos para autodenominarnos postmodernos, como bien lo dijo un ex presidente:

“En países como los nuestros, donde la ciencia, la razón y la fe en el progreso aparecen desmentidas todos los días por el atraso industrial o la pobreza, estamos por construir aun el camino de la modernidad.” (Meléndez: 100)

Por el otro lado, junto con la descripción del fenómeno del desempleo, la pobreza y el hambre del pueblo, este profeta inglés, también describió la comodidad de los ricos y a la indiferencia de la sociedad opulenta hacia el clamor de los más pobres.

El pecado aquí es que los ricos entretenían su dinero en extravagancias y el buen comer, tal como lo había descrito Amos muchos siglos antes, y que Jesús ilustro con la parábola del rico y Lázaro. Rene Padilla refiriéndose a este particular dice:

“Aquí se plantea el contraste entre dos estilos de vida: el de la persona que se dedica a amontar riquezas para sí misma, y el de la persona que es rica para con Dios. El rico de la parábola representa al primero de estos estilos de vida…su problema es no reconocer la función social de la riqueza, el no compartir con otros el exceso acumulado, el adoptar un estilo de vida totalmente centrado en sí mismo…la necesidad del rico es un estilo de vida en que esta se equipara con la abundancia de los bienes acumulados: vivir se ha reducido a tener y a consumir, sin conciencia de Dios y del prójimo. (Padilla: 64).

El apóstol del Metodismo, que ahora pudiera llamarse Juan Pueblo, articuló un pensamiento social para la iglesia, en el sentido de presentar una crítica ética de los problemas de su tiempo, más que una teoría de relaciones económicas. Sus puntos de vista económicos como todo su pensamiento social, se basaban en su ética y en su teología, ya que sus conceptos teológicos y económicos nunca  quedaron solo como ideas, sino buscaban concretarse en las realidades sociales y económicas del momento. La vida económica para este profeta de Dios no podía separarse de la vida cristiana en general. Sus puntos de vista en cuanto a la riqueza no era en buscar como “hacerse más rico”, sino como “hacerse más santo”, y como evitar caer en las garras del dinero. Un cristiano no podía hacerse rico, a pesar de que enseño a sus discípulos a ganar, ahorrar y dar todo el dinero posible a través del trabajo. El enseñaba que por derecho todos los bienes le pertenecen solo a Dios. El hombre es un simple mayordomo de los bienes que Dios le ha entregado en su soberana voluntad.

Hablando sobre sus principios o reglas básicas, lo que hoy diríamos normas éticas en cuanto al uso racional del dinero y el trabajo decía: “La primera de estas reglas sencillas es “gana todo lo que puedas”…debemos ganar todo lo que podamos, sin excedernos en el costo desmedidamente, sin pagar más de lo necesario. No debemos obtener dinero a expensas de nuestra salud. ..La segunda regla de prudencia cristiana decía, debemos ahorrar lo que podamos, sin gastarlo en deleites superfluos…Continua diciendo, después de ganar y ahorrar todo lo que se pueda, entonces debemos dar todo lo que podamos.

En enseñanzas posteriores advirtió sin embargo el peligro de observar las primeras dos reglas sin observar la última. La tentación de hacerse rico fue constante, al enseñar que la industria y el trabajo inevitablemente traerían riqueza y abundancia. Siendo que el contexto capitalista ingles de la época fomentaba el espíritu de hacer riquezas, muy pronto sus seguidores se tornaron ricos, y en pocos años, lo que fuera un movimiento de masas, se transformó en iglesia de “pudientes”.

Este mismo fenómeno aplica a las grandes denominaciones de los países industrializados, y puede también aplicar a sociedades tercermundistas que abogan por la teología del capital. Las circunstancias particulares de la pobreza y la miseria que conocía tanto en su propia sociedad como en su propia “iglesia” no podían permitir el mal uso de las riquezas y recursos que Dios les había dado en mayordomía. Por ello advirtió que aunque los metodistas ganaron todo lo que pudieran y ahorraran todo lo que pudieran, cualquier otro recurso “restante”, no era para ellos, sino para Dios a través de quienes más lo necesitaban. Este principio ético le llamaríamos el de justicia distributiva, o lo hoy preferimos llamar el principio ético de solidaridad con las más pobres.

Pudiera confundirse la apreciación de estos principios económicos con respecto al dinero y las posesiones materiales para ayudar a lo que se denomina el espíritu del capitalismo, como la tesis Weberiana lo menciona. Sin embargo, la diferencia es bastante grande, pues en tanto que aquel movimiento permaneciera fiel a sus principios de limitar la lucha por las ganancias, de advertir sobre el peligro de las riquezas y la acumulación del capital, de renunciar al acaparamiento de posesiones, de explotar al prójimo trabajador, y amarle, las diferencias se harían abismales. Como puede verse, el fundador del movimiento Metodista, no objetó el sistema económico de producción capitalista del inicio de la Revolución Industrial, como lo hiciera Kart Marx posteriormente; su evaluación fue ante todo de carácter ético y pastoral por las graves injusticias que generaba.

Impulso a sus seguidores a trabajar duro en el sistema, sin descuidar bajo ningún punto de vista el grave peligro que corrían si acumulaban riquezas para sí mismos, y no eran ricos para Dios. Les advertía a sus seguidores: …nunca lo olvides, en todos los tiempos la riqueza ha sido una maldición para el cristianismo autentico.

(Meléndez: 89)

Como puede observarse, estas nociones sobre el dinero, la riqueza y los bienes materiales contradicen todas las enseñanzas contemporáneas de que el dinero es signo de las bendiciones de Dios; muy al contrario, las riquezas y los bienes materiales cuando nos controlan a nosotros, como lo hacen hoy día se oponen al crecimiento en la gracia e impiden una experiencia espiritual genuina. La pobreza no se originaba por designio de Dios, ni por la indolencia de los más pobres, se debía más bien a las circunstancias económicas del momento que vivía Inglaterra.

En cuanto al papel que debía jugar la iglesia, el Metodismo ingles fue modelo de lo que era la encarnación del amor entre los más necesitados. La historia del metodismo en la Inglaterra del siglo XVIII, es la historia de una iglesia que se identifica con las necesidades materiales de los más pobres. Fue una iglesia profundamente compasiva.

Sin embargo, ante el fortalecimiento y la hegemonía económica del capitalismo mundial del siglo XXI, el mundo entero, y no solo una nación se han transformado en ricos y pobres, que nos lleva a la pregunta siguiente: ¿Es posible una economía con rostro humano basada en valores y principios éticos que puedan ser aplicables también a la vida de la iglesia en América Latina en pleno siglo XXI?

El sistema económico e ideológico del neoliberalismo que subsiste y se impone, y que nació en el siglo que estamos describiendo hoy, ha condenado a millones de personas en la pobreza extrema, a pesar de que la humanidad cuenta con inmensas fuerzas productivas. Como dice nuevamente Klisberg en la introducción de su libro Mas-ética más desarrollo:

“Véase el caso de las tres principales economías de la región. Brasil ocupa el puesto número ocho en el mundo en producto interno bruto anual y el 58 en producto interno per. Cápita. Sin embargo en expectativa de vida y analfabetismo su lugar es el número 108 y mortalidad infantil es el número 113. México es la duodécima economía del mundo en producto interno bruto y la 57 en producto interno per. Cápita, pero la numero 64 en expectativa de vida, la 92 en analfabetismo y la 108 en mortalidad infantil. Argentina es una de las mayores potencias alimentarías del planeta. Esta entre los cinco primeros países del mundo en producción y exportaciones de una larga serie de alimentos básicos como la soja, el trigo la carne entre otros. EN el 2002 exporto alimentos que podrían abastecer a 330 millones de personas. Su población es solo de 37 millones de personas. Sin embargo, 1 de cada 5 niños del Gran Buenos Aires tiene problemas de desnutrición, y la tasa es mayor aun en las provincias pobres del norte.” (Kliksberg: 9).

Según los expertos, las razones de la incapacidad del modelo neoliberal de solucionar los altos índices de pobreza en América Latina deben buscarse, entre otras causas, en la ineficacia del mercado en resolver por sí mismo los graves resabios del continente. En el paradigma del libre mercado se absolutizan sobre todos los otros criterios, los criterios de la productividad, la eficiencia, la competitividad para obtener los mejores beneficios económicos. Se identifica a todas las aspiraciones humanas con el plano puramente económico, aun a costa de sacrificar otros valores aun el de la vida misma.

En el libre mercado, siempre habrá ganadores y perdedores.

Los vencedores serán los que tengan un trabajo digno para adquirir los productos de la canasta básica para alimentar a sus familias, los perdedores, serán quienes no tengan los medios para hacerlo. El capitalismo nos ha demostrado que como sistema basado solo en las leyes del mercado y la oferta y la demanda, no es ni justo ni mucho menos solidario.

Por haberse desvinculado de la ética, las políticas económicas de los gobiernos y las entidades financieras internacionales, solo privilegian a los grandes inversionistas y a quienes tienen el poder adquisitivo de la compra. Sus leyes se regirán solo para quienes pueden ofertar mejor. La justicia para los más vulnerables quedan fuera del juego de la oferta y la demanda, como bien lo dice un experto en economía:

“EL modelo neoliberal plantea entre sus postulados la necesidad de concentrar la renta en sectores de altos ingresos. El propósito es que ellos asuman un rol protagónico en la inversión económica que, según este modelo, creara empleo, atraerá nuevas inversiones de origen externo y promoverá la aplicación de avances tecnológicos importantes para el proceso de la producción, generado así lo que se conoce como efecto “goteo”. La realidad del empobrecimiento de América

Latina y otros continentes del denominado tercer mundo, tiene que ver con el fracaso de estos paradigmas.” (Padilla: 107).

¿Qué reflexiones éticas conlleva señalar todas estas realidades?

¿Qué podemos hacer para que la economía deje de ser una ciencia técnica y asuma un lugar protagónico en los temas del hombre? ¿Cómo podemos realizar una revolución ética dentro del actual sistema de muerte e injusticia?

Una primera respuesta seria replantear el papel de la ciencia económica transformándola en ciencia al servicio no del mercado y el capital, sino en ciencia al servicio del hombre, como tema final y meta de la economía. La centralidad de la persona es la clave para encausar una economía con rostro humano. La calidad de vida del ser humano debe ser el índice que rige todos nuestros parámetros económicos.

Los actuales parámetros se miden solo en aspectos técnicos, materiales y financieros porque se centran en los objetos indicadores del crecimiento y el desarrollo material y cuantitativo de las cosas. De esa cuenta, la centralidad de la economía y el desarrollo se centrarían en las personas y no en los objetos, y la economía asumiría un papel protagónico ético de primera magnitud.

Considerando estas realidades, y desde una perspectiva puramente ética y evangélica, diríamos que los problemas del país y su desarrollo, lejos de ser problemas técnicos de carácter económico, son fundamentalmente problemas éticos y profundamente humanos.

En la economía de nuestros días, la palabra inversión está en labios de todos. Pero lo que no se dice es que esta inversión tiene que ser primariamente inversión en capital humano, en educación, en salud, en vivienda digna, y obviamente en empleos dignos para todas las personas económicamente activas. Los políticos nos hablan del gasto social y se supone que el presupuesto del estado apunta hacia la satisfacción de estas necesidades humanas. Desgraciadamente, y como regla general, la única inversión que se maneja es siempre la del interés económico o financiero, la del capital económico, pero La justicia nos exige condiciones mínimas para que el pueblo viva y se desarrolle de acuerdo a su dignidad humana.

La justa distribución de la riqueza en nuestros días no es repartir ni regalar lo que nos sobra, ni es quitar al que tiene para dárselo al que no tiene, cuando lo que tiene ha sido a costa de trabajo y tenacidad. Es más bien la actitud que asumimos ante las riquezas, y el beneficio que podemos obtener de ellas. El dinero en si no es malo, malas son las personas que la usan para su propio beneficio, y puede ser de mucha utilidad en personas que manejan la cosa pública a través del estado y los empresarios conscientes. De allí que se necesite personas probas y de indiscutible formación ética entre nuestros políticos y empresarios.

¿Qué papel juega la iglesia cristiana en este laberinto de temas ético económicos, y como puede contribuir al desarrollo de una nación más justa y humana? Su primer papel es ser protagónico en temas de justicia social y asumir papeles definidos en términos de buscar salidas y de orientar a políticos y empresarios para que cumplan su papel, a la luz de la ética social cristiana.

Un segundo papel es encarnar ella misma en el dolor y el sufrimiento provocado por la pobreza y la miseria del pueblo, buscando todas las formas posibles de ministrar donde más se necesita. Creo que este particular, muchas iglesias tanto de los países ricos como de los países pobres se han comprometido por lo menos aliviar el sufrimiento de millares de personas. Pero se necesita mucho más, y no es suficiente lo que se ha hecho.

Un tercer elemento es recordar a los verdaderos cristianos, que incluiría a los empresarios, profesionales, políticos, académicos y todos aquellos que han obtenido alguna riqueza material, que su riqueza debe medirse siempre en función de los demás, especialmente de quienes más lo necesitan. La inversión en las personas tiene que ser un proyecto prioritario de toda la sociedad, el estado, los empresarios, la iglesia, a fin de luchar juntos contra el terrible flagelo de la pobreza y la miseria de este país.

Un cuarto elemento es profundizar e investigar mucho más los temas como el presente, a fin de entregar a la iglesia evangélica una ética social protestante madura, especialmente en cuantos a los temas económicos se refiere. En ese sentido tenemos que reconocer la riqueza de la investigación que la iglesia católica ha manifestado en lo que se denomina doctrina social, o moral social de la iglesia.

El pueblo evangélico aún está en proceso de definir su propia identidad y conferencias como esta son necesarias para abordar temas importantes para fe y la sociedad en la que vivimos. La Fraternidad Teológica Latinoamericana, y los escritores de la Misión Integral, de lo cual forma parte mi libro, hacemos nuestro mejor esfuerzo para presentar alternativas y modelos para analizar temas teológicos con ojos críticos, porque así entendemos nuestro papel como educadores.

Un artículo periodístico que escribiera el licenciado Mauricio Barreda en el 2007, en una edición de Prensa libre parece resumir el contenido de esta conferencia, y nos ubica en el pasado, el presente y el futuro económico lo que nos espera a los guatemaltecos y Centroamericanos en general.

Según Barreda, el futuro económico de Centroamérica esta determinado por el Tratado de libre Comercio con los Estados Unidos; este modelo de desarrollo económico nos inserta en la economía global. Nuestro mercado en los últimos veinte años, según Barreda ha sido solo de exportación de materias primas, agrícolas y textiles, con fuerza de mano de obra barata y abundancia de recursos hídricos, naturales y de minería.

Continúa Barreda que las reformas institucionales jurídicas, económicas, y políticas han sido todas de corte Neoliberal, a fin de disminuir el papel del estado y fortalecer las empresas y el libre mercado. Asegura Barreda que el crecimiento económico ha sido débil e irregular, que la pobreza continúa galopante y se tiene un crecimiento desigual que genera violencia y hambre. Que como muchos países Tercermundistas somos países débiles que no impulsan mecanismo de redistribución. Asegura que la tributación es baja e injusta, y que la inversión social y las políticas de desarrollo son todas insuficientes. Tenemos muy bajos salarios y estamos sin cobertura en educación, salud y seguridad.

Afirma en su artículo Periodístico que tendremos impactos negativos del Tratado de Libre Comercio porque los beneficiados serán solo los monopolios nacionales e internacionales y las transnacionales que cuentan con todos los privilegios del estado para incrementar sus ganancias.

Los desafíos que nos esperan son luchar por una integración total de Centroamérica, a fin de hacer frente como un bloque de economías débiles y raquíticas; que se necesita fortalecer el estado que debe velar por la redistribución de la riqueza y luchar contra la inequidad social; aumentar la productividad mediante estrategias de políticas integrales en educación, salud, vivienda.

Como instrumentos para alcanzar un modelo saludable en el terreno económico, propone Barreda, lo que también a mi juicio son dos elementos clave para el desarrollo económico de nuestro país: 1. el modelo económico de desarrollo sostenible y 2. El modelo de la responsabilidad y ética social empresarial. Suficiente daño hemos hecho al planeta, para que nos demos cuenta que aún podemos el día de hoy cambiar el rumbo de nuestro país. La iglesia es la llamada a ser la voz de los sin voz y la conciencia social de nuestro gobernantes, empresarios, políticos y académicos.

Como vemos, los aspectos económicos de un país van de la mano con los aspectos políticos. Eso explica porque en América

Latina muchos gobiernos electos democráticamente son de tendencia izquierdista. Veamos el ejemplo de Chile y Brasil, recientemente el de Argentina, Uruguay, Paraguay, y ahora Guatemala con la Social Democracia.

El modelo económico Neoliberal impuesto o aceptado por la mayoría de nuestros países, ha sido hasta ahora incapaz de mejorar las condiciones sociales y económicas de la vida de sus habitantes. Los altos índices de pobreza y miseria no han podido ser eliminados, sino a contrario, la brecha entre ricos y pobres parece crecer cada día más. La calificadora de riesgo estadounidense Stándard and Poors concluye que el izquierdismo de los gobiernos de América Latina explica porque dos décadas de reformas económicas no han sido suficientes para mejorar los indicadores sociales de la región.

La Iglesia Cristiana Evangélica no puede pasar desapercibida todos estos elementos en el diagnóstico de nuestra realidad social guatemalteca y Latinoamericana en general. En pleno siglo XXI resulta inapropiado hablar tanto de la teología de la prosperidad para justificar el cristianismo de los cristianos ricos, así como de la teología de la liberación de los años 70, para justificar la lucha marxista de los cristianos pobres.

Ni Marxismo ni Capitalismo, ni ningún otro “ismo” creado por el hombre, son pertinentes para hablar a nombre de Dios. Es suficiente su evangelio y el poder de su muerte y resurrección, como los únicos garantes de esperanza y libertad para nuestros pueblos.

¿Qué podemos hacer entonces ante las realidades sociales y económicas de nuestro tiempo? No podemos negarlas ni rechazarlas, pero si podemos detenernos para estudiarlas, profundizar en el conocimiento de nuestro contexto y nuestra realidad, y abordar estos temas con integridad intelectual.

Como iglesia necesitamos desarrollar planes de acción definidos a la luz del Evangelio y la ética Cristiana. El Evangelio nos ordena Amar como principio medular de todas nuestras relaciones económicas y sociales. Dios se encarnó, y se hizo humano para humanizar también nuestras instituciones sociales, y encargo a su iglesia difundir su Evangelio, tal como lo anuncio el Pacto de Lausana en 1974, que recoge la mejor definición que tenemos como iglesia de

Cristo, y con la que concluimos esta conferencia:

“Afirmamos que Cristo envía a su pueblo redimido así como el Padre lo envió a Él, y que esto exige una penetración igualmente profunda y costosa en el mundo. Necesitamos romper el muro de nuestros guetos eclesiásticos y pernear la sociedad no cristiana…La iglesia esta en el centro mismo del plan cósmico de Dios, y es el medio que El ha designado para la difusión del Evangelio…La iglesia es la comunidad del pueblo de Dios y no una institución, y no debe identificarse con ninguna cultura, sistema social o político, o ideología humana en particular.“ IGLESIA Y EVANGELIZACION.

ACERCA DE LA ETICA RELATIVISTA

ACERCA DE LA ETICA RELATIVISTA

Ingeniero y Licenciado Edgar Juárez

Anteriormente se entendía como ética los estudios que incluían las buenas costumbres; es decir, se trataba aquí del bien y del mal, y de la forma de hacer lo bueno. Sin embargo, lo bueno y lo malo está normado por la costumbre y por las consecuencias que traiga para la persona o para la sociedad; entonces, de aquí se puede llegar a un relativismo en medio del cual una persona o una sociedad puede considerar como bueno o como malo aquello que le beneficia o le perjudica en forma directa y particular, sin importar lo que esto pueda representar para otros individuos o para otras comunidades. Esto es relativismo.

El relativismo trae consigo muchas consecuencias desastrosas ya que permite que el criterio de un individuo o de una comunidad prevalezca, incluso, por sobre las mismas leyes. Nuestra época y nuestra sociedad se ve claramente enmarcada en esta corriente, donde prácticamente cada quien hace lo que quiere, provocando un anarquismo digno de la barbarie o, tal vez, del salvajismo. Las dos formas más comunes de relativismo se dan mediante la imposición de la voluntad de una persona para con la sociedad y de la voluntad de la sociedad para con el individuo; provocándose, en ambos casos, perjuicio o daño, incluso severo, a quien se le impone dicha voluntad.

Casos de esta imposición los vivimos a diario y para ilustrarlos, aunque sea de una manera superficial, se hace referencia a: 1) Un individuo que causa problemas o daño a la sociedad se tiene en un fumador que sin ningún recato ni consideración, contamina el ambiente y pone en riesgo la salud de los demás. Aquí el relativismo se da en la actuación del fumador, que considera que actúa correctamente porque en relación con su deseo está bien lo que hace, aunque todos a su alrededor, incluyendo niños, ancianos y enfermos, que son más vulnerables, se vean afectados. 2) El caso cuando es la sociedad la que actúa y perjudica al individuo se ve ejemplificada en una colonia o barrio donde se cierran las calles limitando la libre locomoción de los individuos. Claro que se defiende dicho cierre en nombre de la seguridad de los vecinos, pero aún así se está imponiendo la voluntad de la sociedad perjudicando al individuo, pues la única entrada habilitada puede que quede lejos o que se pida algún documento de identificación, cosa que tampoco es correcto, puesto que personas particulares no pueden obligar, ni mucho menos exigir algo que sólo se reserva a las autoridades. Los casos anteriores muestran la manera en que hay perjuicio y daño para los demás cuando se impone el criterio de lo bueno y lo malo en relación con los intereses particulares, en lugar de que se haga con intereses universales, como puede ser el bien común. Los casos anteriores presentan perjuicios leves con relación a otros, como: el robo, el derecho consuetudinario, el secuestro y hasta el asesinato; ¿cómo se manifiesta en estos casos, el relativismo? Pues, de igual manera que en los casos anteriores, al individuo o a la sociedad le parece más fácil ver las cosas desde su punto de vista, desde sus propios intereses, y actúa. Actúa de una forma tal que pasa por sobre los bienes, los derechos y hasta la vida de los demás con tal de satisfacer sus deseos. Las éticas relativistas son aplicadas principalmente en sociedades donde los sistemas legales y de derecho son débiles, y donde, lamentablemente, las autoridades tienen su precio.

SOBRE LA RAZÓN Y EL SENTIMIENTO

Blas Pascal, el filósofo francés, hace ver en su libro La lógica del corazón, que el hombre no actúa sólo por razón, sino también por sentimiento. Esto significa que aún y cuando nuestras acciones muchas veces son ya mecánicas o involuntarias, llevan en sí una carga de razón y sentimiento. Quiere decir, entonces, que por mucho que se piense, nunca va a ser el actuar humano el resultado de la razón pura. Es necesario aclarar que esta sentencia es válida tanto para actuaciones cotidianas como para aquellas de quienes se dedican a profesiones, artes u oficios donde prevalezcan las relaciones interpersonales, por ejemplo: la docencia, ya que en todas estas actividades se pone de manifiesto el sentimiento aunado a la razón.

En la docencia, por ejemplo, la interacción del maestro con sus alumnos está determinada tanto por la carga de conocimiento como también por el cariño, la simpatía, la comprensión y el respeto mutuo; tanto así que Wolfgang Goethe, el ilustre literato y filósofo alemán, dijo que sólo se aprende de quien se ama. Esto es cierto, porque sólo el cariño y la comprensión, el amor, es capaz de provocar el acercamiento del alumno a su maestro, libre de temores y de dudas; sólo el amor hará que el maestro reciba al alumno con el cariño de un padre o de una madre, y que de esta relación nazca el nexo que provocará la transmisión de conocimiento; actividad que aparte de ser productiva debe de ser agradable y perdurable. La estancia en la escuela debe de generar en el estudiante un anhelo por llegar a clases, un vivo deseo por asistir con puntualidad, una participación activa y, al final, todo esto, llegará a constituir un bello recuerdo.

En el maestro, por su parte, la actividad con sus alumnos debe de ser motivo de gozo, de hacer bien las cosas, de actuar con responsabilidad, de realizarse; debe de encontrar en su profesión los motivos que lo impulsen a ser cada día mejor: más comprensivo, más exigente pero comenzando por él mismo, más visionario para descubrir las cualidades de sus alumnos y, en fin, debe, en medida de los posible, alcanzar la felicidad con lo que hace. Han de constituir sus alumnos y su salón de clases una parte de su vida. Claro está, que todo esto no es una utopía y siempre habrá problemas que resolver; pero de los sentimientos combinados con la razón saldrá una solución satisfactoria  para ambas partes: el alumno no se siente reprimido y el maestro no queda como agresor, y lo mejor: conserva su autoridad. Porque la autoridad del maestro en el aula no es sólo una condicionante para que caminen bien las cosas, sino que es hasta un mandato divino; como bien lo expresa San Agustín: La relación de Dios con el hombre es la misma que la del padre con el hijo, y que la del maestro con el alumno.

Entonces, se entiende la autoridad del maestro como un mandato, como un mandamiento que hay que cumplir, pero con amor. Se necesita un maestro con autoridad, pero que la misma nazca no del temor sino del amor, no de la imposición sino de la atracción. No cabe duda, hay que desempolvar viejos y probados principios de grandes maestro como Rousseau o José Martí para quienes sus alumnos eran su todo, eran su ser. Hay que hacer de la docencia no sólo un medio sino un fin, llenarse no sólo de conocimiento sino también de amor, para dar y repartir, para hacer propias las palabras de Martí cuando dijo: y me hice maestro…y me hice creador. Mas si con esto no es suficiente, entonces recurramos al libro de los libros y al maestro de maestros, de quien el mismo Juan el Bautista dijera: Yo debo menguar, para que Él crezca.

ÉTICA Y ACTO HUMANO

ÉTICA Y ACTO HUMANO

Dr. Hugo R. Alvarado Muñoz

El término moda en las sociedades y culturas actuales sugiere algo que prevalece un tiempo y luego deja de prevalecer; en cambio en relación a valores éticos no se puede decir lo mismo, pues ellos no pasan, sino se actualizan y contextualizan o simplemente dejan de tener actualidad.

Si pasado un tiempo esos valores dejan de estar ahí no es porque hayan dejado de tener importancia o vigencia, sino porque sencillamente ya no están en boga. La sociedad los ha difuminado. Los valores van más allá de las personas, es decir, trascienden, por lo que son y no por lo que se opine sobre ellos. Es bueno recordar que no hay valores de moda sino valores que traslucen unos más que otros, en buena medida porque la sociedad necesita unos valores más que otros. Los valores, forman parte de las acciones y cualidades que el ser humano persigue por considerarlos valiosos.

La ética es gemela de otra rama de la filosofía denominada axiología, y se dedica al estudio de los actos humanos como tales y no al bien y al mal. Se sanciona que todo acto humano que omita la voluntad del sujeto y que esté ausente de libertad, no puede ni debe ingresar en el estudio de la ética. Para Joel Rodríguez Ramos el Acto Humano constituye, precisamente, el objeto material de la ética. No está, no puede estar nunca fuera del ámbito de la moral, que es la ciencia que se ocupa de los objetos morales en todas sus formas. La ética es la ciencia que trata del bien en general y de las acciones humanas en orden a su bondad o malicia. Y Rodriguez Ramos afirma que no hay Acto Humano neutro. “Con el término «acto humano» se quiere designar el obrar propio del hombre que, en cuanto tal, puede convertirse en objeto de valoración moral. Esta definición tiene su origen en la distinción, ya presente en la teología medieval, entre actus hominis y actus humanus. El primero es un acto puesto por el hombre, que sin embargo no depende (al menos inmediatamente) de su voluntad deliberada. Pertenecen a esta categoría los diversos procesos fisiológicos y el conjunto de las acciones provocadas por dinamismos biopsíquicos no controlables (los sueños, los tics nerviosos, etc.). El segundo, por el contrario, es un acto que brota directamente de las facultades superiores del hombre (la inteligencia y la voluntad) y del que él es, por consiguiente, responsable. La teología moral se interesa evidentemente sólo por esta última tipología de actos, en cuanto que en ellos se implica la libertad del hombre.

(www.mercaba.org/DicTM/TM_acto_humano.Htm)

Los valores morales como precedentes de la ética son un claro ejemplo de lo que se intenta decir. Ellos siempre han estado ahí sin embargo ahora se sale al campo de la praxis social con una intensidad clamorosa en la búsqueda de los mismos y por todas partes se deja oír que se  frecen cursillos o seminarios para educar y administrar en valores, ¿a qué se debe? La sociedad se ha ido percatando poco a poco en la actualidad de lo urgido que está de ellos en el conjunto del núcleo de la vida, pues por formar parte de este núcleo, ayudan simplemente a ser humanos. Ética y humanidad andan bastante de la mano como también andan de la mano ética y religión.

Desde que la ética emerge, se estableció una re definición del actuar humano y del ser en relación con otros seres y consigo mismo. El hombre por naturaleza e imagen de Dios está llamado a realizar actos buenos. El bien aquí como sinónimo de hábitos, que hacen más perfectos al ser humano. Lo cual se consigue, por medio de la madurez del actuar del homo sapiens.

En la sociedad actual se valora profundamente el Derecho de la libertad individual. Sin embargo, si en ejercicio de esa libertad, se mezcla la ética, se daña directamente a la sociedad. De ello se puede colegir que la ética constituye el principio fundante de la clase de persona que se es y de la clase de organización que se representa. De esa manera la ética se distingue en el actuar individual y social, pero por la cultura post moderna que permea a la sociedad actual, muchos grupos sociales no saben diferenciar hoy lo que es caritativo y ansiado de lo que es perjudicial o pernicioso y dañino. No obstante, la ética está interesada deliberadamente por los deberes morales como la responsabilidad y la justicia social. Según Aristóteles, el término incluye la idea de carácter y pericia. Así, la ética refleja el perfil del individuo y, más innovadoramente quizás, el carácter de la organización, que el final sigue siendo grupo de individuos.

De lo anterior se pude deducir que en los actuales entornos globales y domésticos, las prácticas de los integrantes de una organización afectarán positiva o negativamente la imagen de una institución. Por ello es importante una fama de renombrada conducta ética, si se desea actuar exitosamente en la comunidad a que se pertenece. La post modernidad vino a relativizar muchas ideas, creencias y actos, hoy todo puede ser justificado y que cada acción depende de la cultura o contexto, esto no se niega, mucho de la conducta humana y sobre todo las habituales, son formadas en el seno familiar o bien por una cultura que propone estos valores como deseables. Sin embargo, es preciso considerar que el valor o positividad de la acción del hombre no depende de quién la observe, sino depende del impacto que produzca a nivel personal y social.

El valor en los actos, adquiere valor moral solo si es realizado con buena voluntad, que en ningún caso es puritana ni cobarde, pero siempre bella y estética; es decir, hay buena voluntad si existe una razón moralmente válida que justifique la acción. (www.greenteacher.com/articles/La_Etica.doc).

Hoy más que nunca se necesita crear una sociedad más ética, más justa, más equitativa, más solidaria y de confianza, esto se logrará si se empieza a modificar el actuar individual, mediante el ejemplo, a través de las obras que permiten el Bien Común y que encaminan a la construcción de nuevos proyectos de nación, que son resultado del amor a la patria y a la humanidad.

Esto es de urgencia hoy, pero las futuras generaciones la requerirán todavía con mayor apremio. “Lamentablemente la sociedad contemporánea prácticamente se ha olvidado de estos elementos fundamentales del actuar humano, anteriores a cualquier pertenencia filosófica, religiosa o confesional. La época en la que vivimos podría definirse como la del “silencio de la ética” que, en definitiva, no es otra cosa que el “silencio de la razón”.( www.fides.org/aree/news/newsdet.ph

p?idnews=14221&lan=spa)

Lo anterior muestra la inaplazable y apremiante necesidad de que toda la sociedad sin excepción vuelva a retomar el rol de educar éticamente, pues la dramática perspectiva que se presenta en el horizonte de un pueblo incapaz de educar a sus nuevas generaciones desde una configuración ética, ofrece uno que no tiene futuro. Pues con la agonía que provoca la afonía de la razón y con la anulación de la ética de la placenta social, no se logra la “superación” de la decrepitud moral sino que paradójicamente se hace más sutil y real Así pues, debe de entenderse por valor ético el principio que ordena el comportamiento humano hacia la Felicidad como Bien Común como meta última de la vida. Uno de los mayores objetivos de los humanos, es alcanzarla y obtenerla, la cual generalmente se asocia con la posibilidad de la satisfacción de las necesidades de diversa índole, tales como el comer, dormir y el entretenimiento “La relación entre bien común y felicidad alude a la comunidad en sí.

Cada uno de los miembros de una asociación de personas trabaja en acciones particulares que tienen como fin último el bien común, el cual da como resultado de la concreción de aquel fin y, por ende, la felicidad de la comunidad”. (historiadenuestropueblo.blogspot.com/…/la-felicidad-yel-

biencomun-en.html)

Los valores éticos como la bondad, la justicia, la generosidad, la responsabilidad, la solidaridad, la filantropía, son objetivos y sólo en la medida en que la conducta del hombre es afectada por ellos ya sea desde la esfera privada o pública, puede hablarse entonces explícitamente de un comportamiento ético. La ética como comportamiento socialmente aceptado, se expande entre los sujetos por medio de procesos serios e informales de socialización. Por eso, la ética exige poner en práctica las virtudes. Aunque se afirma que: todas las virtudes se unifican en una sola virtud: el saber.

Hay una Verdad sobre la persona que debe orientar la vida social y política. Dios, el sumo Bien y fuente única de los valores trascendentes, El ha dotado al hombre de una racionalidad que le permite distinguir lo bueno de lo malo. De ahí su responsabilidad y compromiso de su libertad. Es por ello que en la Facultad de Teología de la UMG, se orienta para llenar de valores solidarios el sistema de convivencia pues creemos que una democracia sin valores se convierte con facilidad en un absolutismo visible o encubierto. Miguel Giusti afirma que “La democracia es un producto de la modernidad occidental y no puede entenderse sin que se tomen en consideración las transformaciones ocurridas en las concepciones éticas que le sirven de fundamento.

Puede haber pues éticas no democráticas, pero no puede haber una democracia sin ética”.

(www.zonaeconomica.com/blog/macipao/etica-y-democracia-1)

Hay que considerar que la formación es el principio dinámico del progreso de la sociedad y que el cambio cultural más importante tiene una raíz ética porque exige poner el ser sobre el tener y la persona sobre las cosas.

Se debe considerar también que la globalización y sus instrumentos, como son las nuevas tecnologías de la información para la sociedad del conocimiento, constituyen un duro desafío para el desarrollo y la solidaridad. Es principio ético y cristiano insoslayable el abogar por la globalización de la dignidad de la persona y sus derechos.

Óscar Wingartz Plata miembro de la Facultad de Filosofía de la UAQ expone en su artículo de Internet titulado ¿Se puede hablar de ética en la globalización? que: …plantear la discusión sobre ética y globalización es una cuestión necesaria, ya que los “impulsores” de la globalización han pretendido o han caído en la tentación de erigirse en “la norma de conducta y en el parámetro a seguir”, no sólo entre los países, sino también entre los sujetos, es decir, la globalización se está proponiendo como “el paradigma” social y económico de fin de siglo, y de ahí sus alcances y pretensiones”.

FUENTES CONSULTADAS:

Rodríguez Ramos, Joel. ACTO HUMANO Y ETICA. Boletín Médico de 1998 Postgrado. Vol. XIV No. 1. Enero-Marzo.

www.greenteacher.com/articles/La_Etica.doc

www.fides.org/aree/news/newsdet.php?idnews=14221&lan=spa

www.mercaba.org/DicTM/TM_acto_humano.Htm)

historiadenuestropueblo.blogspot.com/…/la-felicidad-y-el-bienco

comun-en.html)

www.zonaeconomica.com/blog/macipao/etica-y-democracia

LA BIBLIA FRENTE AL DESAFIO DEL POSTMODERNISMO

Por:

Dr. Federico A. Meléndez

Introducción

Como en muchas de las denominaciones con las que nos identificamos algunos de nosotros, yo conocí el evangelio en una Iglesia evangélica allá por los años 70.

Nuestra denominación, como ha sucedido con la gran mayoría de iglesias ha sufrido una serie de transformaciones derivadas de las profundas influencias que han llegado al país desde finales del siglo XX y principios del siglo XXI.

Esas transformaciones simplemente le llamaremos globalización, un término más conocido que el concepto de Postmodernidad, que es más aplicado al terreno filosófico europeo y norteamericano. Globalización es para nosotros mucho más visible debido a todas las transformaciones que ha sufrido el mundo en los últimos años, y que directa e indirectamente han afectado nuestro país.

En el corto periodo de 30 años, desde mi conversión al Evangelio en los años 70, a la fecha, he sido testigo de grandes cambios sociales, políticos, económicos y religiosos de Guatemala, y que han ocurrido delante de mis propios ojos. Agradezco a Dios que me permita ver y ser parte de esos cambios, y como educador conducir a mis estudiantes, a través de las luces y sombras de esta época tan compleja, y tan llena de desafíos.

Los años 70 en Guatemala

Para las personas mayores de cincuenta, los 70 fue la época de nuestra juventud.

Cuando todavía el dólar se cotizaba con el quetzal, y el transporte público costaba cinco centavos de quetzal. En el ambiente político estábamos bajo las sombra de los militares y los golpes de estado eran cosa común.

Recordábamos canciones de “protesta” como casas de cartón del grupo Tabaré, y la música del cantautor nicaragüense Mejía Godoy, “Quincho Barrilete”. Esta música expresaba el ambiente social e ideológico de la época, cuando la guerrilla se enfrentaba con el ejército y en ocasiones nos sacudían los llamados “atentados terroristas”, no de grupos religiosos como Al Qaeda o de Bin Laden, sino de las FARC, “Fuerzas Armadas rebeldes revolucionarias.”. Guatemala era devastada en aquel entonces por la lucha ideológica contra el ejército, que entonces era la clase política gobernante. Estados Unidos simplemente era el patrón detrás de la bota militar.

En nuestra iglesia los jóvenes cantábamos los coritos que ahora son de “antaño”, entre los que recordamos particularmente: “Cristo Jesucristo, maravilloso es Jesús, su rostro brilla más que el Sol…”

La Globalización y sus efectos en Guatemala: la nueva música y la tecnología digital:

Por los años 90, los coros que antes cantábamos, y que eran tan populares entre nosotros, empezaron a ser sustituidos por otro tipo de música, ritmo y contenido, que empezaban a transmitir una nueva dimensión a nuestra espiritualidad cristiana. Esta vez con un nuevo énfasis en la experiencia de “sentir” a Dios en los profundo del alma, tal el caso de los nuevos coros que tuvimos que aprender, y dentro de los que destaca uno muy especial que recuerdo particularmente, y que solíamos cantar en el 2000 con nuestros estudiantes del Seminario: “Que sería de mí, si no me hubieras alcanzado…donde estaría hoy si no me hubieras perdonado, Habría un vacío en mi corazón…”

¿Qué es lo que estaba pasando?, ¿Cómo y en qué sentido los rápidos cambios en la música que cantábamos hacía pocos años, se estaba quedando atrás?, ¿Cómo diríamos que lo que para nosotros era lo moderno, para las nuevas generaciones ya no tenía mucho sentido?

Se empezaron a escuchar los nuevos nombres de Marcos Witt y Marcos Vidal, cuya música ya no se escuchaba en discos convencionales, cuyos aparatos requerían de las famosas “agujas”, con las que tocábamos nuestros “long play” en los años 70, para que pudieran  reproducirse, sino los nuevos discos compactos digitales. ¿Qué estaba pasando?

Los cambios han sucedido tan rápidos durante el curso de nuestra vida, que los que ahora somos adultos, y que nacimos el “siglo pasado” tenemos que aprender las nuevas estrategias digitales para sobrevivir en un “mundo joven”. Quienes nos enseñan ahora las nuevas técnicas digitales del Internet, son los jóvenes bachilleres en computación y los ingenieros en sistemas que ya nacieron con la computadora bajo el brazo.

Las computadoras apenas eran conocidas en Guatemala en los años 70, su introducción es de los 80, y su apogeo en los 90. Windows 95, con el que aprendí el alfabeto computacional, ahora está totalmente desfasado. Ahora tengo que aprender (como todo un analfabeto de la digitalización), a distinguir entre Windows 2003, a Windows 2007, el nuevo Windows vista, y otras peculiaridades que ignoro, pero que mis hijos ya son parte de ella. Hasta el concepto “Windows”, dice que estamos ahora en las nuevas “ventanas” del universo digital. La nueva tecnología no es en español, sino en el idioma de la globalización: el idioma inglés.

La Neopentecostalización de las denominaciones y la liturgia cristiana:

Los efectos de la globalización en Guatemala, particularmente sobre la vida de la iglesia no se hicieron esperar con la introducción de la nueva música digital.

Esta Globalización religiosa le llamaremos Neopentecostalidad, cuya utilización de los medios masivos de  comunicación y del marketing para promocionar la imagen de la iglesia, de sus predicadores y cantantes, así como del crecimiento masivo en forma de mega iglesias y de la prosperidad económica propia del capitalismo global, quedaron enmarcados como puntos de referencia.

Atrás quedaron los años cuando la primera historia Protestante de la Iglesia en Guatemala fue introducida por las grandes denominaciones, Los Presbiterianos, Los Bautistas, Los Pentecostales, Los Metodistas, los Nazarenos cuando hicieron su arribo a Guatemala a principios del siglo XX. Hoy cien años después, todas estas iglesias han sufrido transformaciones internas que han generado en otro tipo de iglesias y denominaciones, o han resultado en las megas iglesias contemporáneas.

Hoy, las mega-iglesias son la “moda” del fenómeno de la postmodernidad. No que no haya habido iglesias numéricamente grandes anteriormente, sino ahora, el énfasis es hacia el crecimiento numérico, acompañado en muchos casos de las consiguientes señales y prodigios que las acompañan. Para muchos, las denominaciones ya no cuentan; ahora todo se centra alrededor de las nuevas megas iglesias, que son denominaciones en sí mismas, y cuyo poder se centra en los nuevos líderes, muchos de ellos apóstoles de los nuevos movimientos religiosos postmodernos. El concepto griego de “mega”, ilustra las nuevas corrientes de nuestros tiempos en el mundo secular, tales como los mega mercados, con sus amplias ofertas y enormes parqueos, tal como lo expresa Arturo Piedra:

“El campo religioso se ha visto presionado por la idolatría del crecimiento y de las ambiciones megalómanas. Las iglesias son presionadas a embarcarse en proyectos de líderes religiosos que, por haber construido mega iglesias, se sienten llamados a exhibir su ego manía…Por eso es que las congregaciones pequeñas no encuentran cabida en la megalomanía evangélica. De ahí la presión que sufren para crecer cueste lo que cueste, independientemente del sacrificio de los principios que ello implique.”

(¿Hacia dónde va el Protestantismo?, herencia y prospectivas en América Latina, 2003: 16).

Así como nuestras pequeñas tiendas de los barrios han ido desapareciendo ante el enorme poder de los hipermercados, así también las mega-iglesias parece que se van a devorar a las pequeñas. Las pulperías al igual que las iglesias pequeñas desaparecen, porque ya no sirven al cometido de los tiempos en los que vivimos. Juan Sepúlveda, destacado teólogo pentecostal chileno, al identificar el movimiento neopetecostal para diferenciarlo de los pentecostales dice:

“Si abordamos la pregunta desde el punto de vista histórico, el llamado neopentecostalismo, no es una derivación o desarrollo del pentecostalismo clásico. La mayoría de los movimientos neo pentecostales han derivado de movimientos carismáticos de iglesias tradicionales…si bien el pentecostalismo clásico ha producido también líderes y figuras importantes, la organización eclesiástica suele ser mas institucionalizada, en cambio el modelo empresarial de las organizaciones neopentecostales gira completamente en torno al líder (Juan Sepúlveda 2004:25).

Sepúlveda habla del modelo empresarial de las nuevas iglesias neopentecostales que giran alrededor del líder fundador y del uso masivo de los medios de comunicación. Como es bien sabido, cada mega-iglesia tiene todos sus servicios, sus propios edificios, sus propios programas, sus colegios privados, sus propios medios de comunicación; son verdaderas empresas religiosas que han logrado desarrollar una enorme influencia social y cuyos resultados están aún por verse y evaluarse con ojos críticos.

No cabe duda que las mega-iglesias, son los efectos directos de la globalización económica y de la cultura postmoderna que nos toca vivir. ¿Será entonces como se supone que las denominaciones tradicionales ya cumplieron su papel histórico? ¿Será que con los nuevos movimientos de apóstoles y profetas de algunas de las mega-iglesias, las iglesias institucionales están llegando a su fin? ¿Será que los nuevos modelos eclesiales son ahora los neopetencostales, y que todos debemos ver hacia esos modelos de éxito numérico y de expansión constante, y de influencia social?

¿Qué es lo que entonces llamamos la Neopentecostalización de la iglesia?, es simplemente la profunda influencia que han ejercido y ejercen los nuevos modelos eclesiásticos sobre las iglesias tradicionales, especialmente sobre la expansión numérica, la influencia social y la liturgia, sobre las iglesias tradicionales. Particularmente me quiero referir a los nuevos estilos de alabanza y de expresión musical. De hecho, creo que no hay iglesia histórica ni pentecostal que no cante la nueva música digital y los ritmos de los compositores cristianos contemporáneos. Para mí, particularmente, este nos es el problema, de hecho, comparto mucho lo lúdico del culto cristiano de la iglesia neopentecostal. El verdadero problema se da cuando en algunas iglesias ya no se encuentra lugar ni para el estudio bíblico ni para el discipulado que Jesús reclama. En muchos casos, la alabanza hasta ha desplazado la predicación.

Como ahora todo vale, los cristianos tenemos la opción de escoger la iglesia que mejor tenga la música para deleitarnos y recrearnos, conforme el espíritu de la época. Todo parece indicar que el énfasis de los nuevos estilos de adoración musical tiene que ver con “sentirme bien” cuando adoro. Los gritos de júbilo y lo participativo han sobredimensionado el lugar de la alabanza a expensas de la misma exposición bíblica.

De hecho, lo que atrae muchas veces es el show y el artista. Esto es particularmente cierto dentro de las nuevas generaciones y entre la juventud. La cultura visual ha invadido la cultura de la letra.

La postmodernidad y la cultura de la imagen:

Quienes somos educadores teológicos hemos visto como la nueva cultura postmoderna se ha introducido a Guatemala a través de la globalización con todos sus efectos, especialmente el que es más inmediato: la cultura de la imagen. Con ello, nos referimos a como los medios de comunicación, especialmente la televisión por cable, y particularmente la cultura del Internet han socavado todo vestigio de formación literaria, (si alguna vez la tuvieron), nuestros estudiantes.

Hoy ya no leemos, solo “vemos”, y lo que vemos no son precisamente los valores cristianos, sino los valores propios de la cultura postmoderna de los Estados Unidos. EL glamour de los galanes de la televisión, la religión del deporte, las dietas y aeróbicos, la cultura física, la lectura del tarot, los mensajitos tigo, y toda la cultura de la imagen que nos asedia. La estética es lo que cuenta, la ética ya no existe. Lo que vale es lo que se tiene, a costa aun de lo peor de nuestra sociedad: el narcotráfico y la corrupción. Lo que tanto cuesta erigir en cuanto a los valores cristianos en nuestras familias, está siendo gravemente erosionado por todas las influencias que nos rodea. Y lamentablemente muchas iglesias también han apostado por cambiar de nuevo “look”.

Ante esta situación, vale la pena recordar que en Guatemala estamos ante una sociedad de las más dispares de América Latina, con los índices más altos de pobreza y miseria, así como de violencia más grandes y alarmantes del continente, y con la amenaza constante de todos los grupos organizados de la delincuencia, desde la mas maras hasta los capos de la droga, y aun así hemos levantando monumentos eclesiásticos y religiosos del primer mundo, en vez de invertir en hospitales y escuelas que son las carencias más grandes del país. ¿Dónde están entonces nuestras prioridades? ¿Cuándo seremos capaces de ofrecer una imagen de iglesia que usa todos sus recursos para “aliviar” por lo menos el hambre de nuestro pueblo? ¿Acaso no decimos que ese papel le corresponde al gobierno? ¿Pero, no somos acaso del mejor gobierno existente, que es precisamente el gobierno del Reino de Dios sobre la tierra? Ante la tragedia que nos agobia no estamos tanto para “celebrar y alabar” las maravillas de Dios, sino de sentirnos compungidos por lo que no hemos hecho.

A pesar de todo, no cabe la menor duda que vivimos tiempos bastante complejos y difíciles, pero de gran oportunidad para la iglesia. En vez de sentirnos amedrentados ante los profundos retos que nos plante la postmodernidad, al menos entre la clase media y profesional, (porque la gran mayoría de pobres solo lo sienten el bolsillo) tenemos que buscar todos los mecanismos para presentar el mensaje del Evangelio a nuestra sociedad. En ese sentido, y para mucha de nuestra clase media el movimiento neopentecostal ha sido muy efectivo, pero en el proceso, mucho del evangelio se ha distorsionado a través de enseñanzas ajenas y falsas, y lo que es peor, en el esfuerzo de presentar el mensaje a nuestro mundo, hemos también sacrificado el mensaje y lo hemos hecho “Light” como nuestro tiempo. Tenemos como dice Cruz, cristianos de conveniencia, cristianismo a la carta que cambian de iglesia como de ropa interior. Vivimos tiempos difíciles, tiempos peligrosos, como destaca el escritor Mario Fumero:

“Vivimos en un mundo lleno de sensacionalismo, amarillismo, espectáculos y manipulaciones generalizadas en todos los ámbitos de la sociedad. No podemos negar que el espíritu dominante en el mundo de hoy también se ha infiltrado dentro de la iglesia, llevando a esta a salirse del camino recto trazado por la Palabra, para entrar en terrenos  peligros en cuanto a la formación de la vida de los cristianos… El espíritu ofertista y mercantilista del mundo también se ha infiltrado dentro de nuestras iglesias, a grado tal, que la iglesia ya no es un cuerpo funcional, sino un restaurante en donde la gente va a recibir el alimento que le gusta. En otras palabras, un menú ajustado a sus deseos y caprichos. Los pastores se preguntan: ¿cuál será el método más efectivo para hacer crecer la iglesia? Porque lo cuantitativo ha anulado lo cualitativo…Así, las técnicas de mercadeo se aplican a la actividad de la iglesia, haciendo de esta un club social y espiritual de gente religiosa que por medio de un culto, una ofrenda, y un sentido diluido y aplicado “según el deseo popular” acallan sus conciencias y encubren sus pecados…La iglesia es un gran mercado que le ofrece a cada cual aquello que más le complazca.” (Fumero, Los tiempos Peligrosos, 7,28).

¿Cuál es entonces el papel de la Sagrada Escritura en la formación de la iglesia donde predomina la cultura de la imagen? ¿Dónde quedaron los grandes sermones expositivos del texto bíblico ante los mensajes en power point de nuestros días? ¿Cómo y que estamos haciendo por lograr que nuestro pueblo recupere el amor por el estudio de la Palabra? ¿Dónde están las exégesis contemporáneas que nos invitan a profundizar en materia bíblica y teológica? ¿No es acaso cierto que una gran superficialidad espiritual y de conocimiento se haya apoderado de muchos cristianos? Vivimos en un mundo “Light” y el consumismo es la tónica de nuestros días. La iglesia nos es ajena, porque es humana, y vive inmersa en un mundo caído y separado de Dios. No debe permitir que los patrones del mundo la conformen. Estos son los grandes retos, que a mi juicio, tenemos que responder ante las nuevas incursiones del mundo globalizado y postmoderno, que aún es rescatable en nuestro entorno, puesto que en la vieja Europa y en los Estados Unidos postmodernos, los “mega relatos” como el expresado en la Sagrada Escritura, ya no tienen ninguna validez para el hombre del siglo XXI. Pero en América Latina, y en Guatemala en particular, aun creemos en Dios, y que Dios nos habla a través de su Palabra.

LA EDUCACIÓN

POR

DR. HUGO R. ALVARADO MUÑOZ

Para comenzar diré por la experiencia que han deparado años de ejercicio docente, que la educación debe ser considerada como un proceso formador por el cual son transmitidos al profesional los conocimientos, actitudes y valores que le permiten integrarse consciente, efectiva y propositivamente a su sociedad.

Este es un proceso estructurador que indefectiblemente afecta los aspectos físicos, emocionales, morales y espirituales de la vida del profesional, desarrollándose el mismo a lo largo de toda su existencia. Es por ello que se afirma que el ser humano es un ser cognoscente desde que nace hasta que muere.

El proceso educativo entonces consiste entre otros aspectos, en la transmisión de los valores y conocimientos de una sociedad.

Wikipedia define la educación como “El proceso multidireccional mediante el cual se transmiten conocimientos, valores, costumbres y formas de actuar. La educación no sólo se produce a través de la palabra: está presente en todas nuestras acciones, sentimientos y actitudes”. De manera más restringida, se podría definir la educación como aquel proceso intencional que pretende dentro de su finalidad, el progreso integral del profesional como persona y su establecimiento en el mundo cultural y profesional en el que se desarrolla.

Es importante recordar que a lo largo de la historia cada cultura ha dispensado al proceso educativo la dirección que en su momento le atribuyeron sus diferentes conceptos filosóficos, políticos y religiosos que conformaron su cosmovisión.

A diferencia de la actualidad, las características fundamentales de la educación primitiva es que fue una educación doméstica, es decir, no trascendió los límites de la casa y la familia. Aquí el padre o la madre jugaban un rol determinante pues yuxtapuestos a ellos los hijos iban adquiriendo los usos, las costumbres, las ideas religiosas, los ritos y la mentalidad propia de su sociedad. Era una educación automática e inconsciente en el sentido de que, tanto al niño como al joven, pasaban inadvertido el propio proceso educativo, es decir, ni ellos, ni sus padres reflexionaban sobre el acto de la enseñanza y el aprendizaje.

Otro rasgo de esa educación fue el de poseer la característica de estática, pues ante la carencia de nuevos contenidos y la presencia de  una anomia reflexiva sobre el proceso de aprendizaje, esta se limitaba únicamente a transmitir conocimientos instintivos y utilitarios.

El día de hoy, se vive inmerso en la sociedad denominada del conocimiento, en ella el vocablo educación se define como el “proceso de socialización y aprendizaje encaminado al desarrollo intelectual y ético de una persona”. (Diccionario de la lengua española © 2005 Espasa-Calpe). Esta definición reviste a la educación de una teleología y axiología muy diferente a la primitiva.

La educación concebida de esta manera debe ser una actividad de constante reproducción social que puede ser consciente como inconsciente y tener una carga axiológica determinada por los valores del grupo que los reproduce. Así el proceso formativo integral por medio de la educación es uno de vinculación y concienciación cultural, ética y conductual.

A través de la educación, las nuevas generaciones asimilan y aprenden los conocimientos, cánones de conducta, formas de ser y maneras de ver el mundo de generaciones anteriores, creando además otros nuevos modelos cosmovisionales.

La educación debe ser también proceso de apropiación, pues educar es humanizar, y ser humano es ser capaz de actuar convenientemente en la práctica de los campos globales de la vida, por ejemplo, en la sensibilidad, la sensoriedad, la perceptividad, la receptividad, la asertividad, la afectividad, la emoción y en la intelectualidad como proceso de la conformación cotidiana del conocimiento.

Es por ello que la educación debe ser un proyecto para la vida. Ello significa ubicar al fenómeno de la educación en una perspectiva amplia que favorezca el ejercicio continuo de la democracia, para educarse a vivir en paz, en probidad y libertad. Educar para la vida significa realizar esfuerzos permanentes para trascender las vivencias y experiencias que las personas tienen, es permitir la formulación y construcción de propuestas y alternativas de sociedades justas y humanas.

Significa también elaborar una nueva manera de entender la vida, la relación con el entorno ecológico representado por la naturaleza y el social, por las personas.

Flor Abarca Alpízar dice que hay que educar para la esperanza, la alegría y la creatividad. Para ella, la educación comunitaria debe generase a través de espacios llenos de vida, fraternidad y alegría, en donde se recupere todo el bagaje cultural y de creatividad que tenemos, de manera que las personas participantes sientan deseos de encontrarse, compartir y abrir posibilidades para el mejoramiento de sus vidas, desde una perspectiva constructiva y creativa, en donde los sueños y las esperanzas tengan sentido con posibilidades de concretarse. (desastres.usac.edu.gt/documentos/pdf/spa/doc9899/doc9899-contenido.pdf)

Por todo lo escrito hasta aquí, se puede inferir que la educación es un gran coadyuvante para el desarrollo personal y laboral ya que ella permite:

• Educarse para ser, para convivir, para conocer y para hacer.

• Conquistar aptitudes o competencias relevantes para la vida

• Desarrollar las capacidades cognitivas al máximo.

En el campo de la competitividad, la educación ayuda a entender que en el plano del patrimonio social el capital humano es el más relevante por los conocimientos, destrezas y habilidades que le son conferidas y le permiten actuar productivamente, pero además, le permite integrarse a los flujos de información que le son característicos a nuestra sociedad.

Mercedes Ortega González-Rubio expone que: “Los tipos de capital se encuentran interrelacionados; así, por ejemplo, quien sea rico en capital económico, también lo será en capital social, ocupando una posición dominante tanto en el campo económico como en el social.

El capital simbólico es, al parecer, el de más difícil adquisición, pues es imposible heredarlo, como el económico: se aprehende luego de un proceso de formación. El capital cultural se adquiere también durante la formación, informal o académica, pues se trata de los conocimientos que posee un individuo, ya sea sobre un arte, una ciencia o un oficio”. (merortegagr@hotmail.com)

Así pues, la definición conceptual que se tenga de educación será crucial para definir la educación como práctica para avanzar en la dilucidación de la educación como norma, como fundamento de un deber ser, pues dependiendo cómo se define educación así se actúa y así se dirigen las acciones formativas.

De aquí que convenga preguntar:

¿Cómo define usted el concepto de educación?

La sociedad guatemalteca es una expresión multicultural y multilingüe. Sus miembros, dondequiera que se encuentren, residen en un medio heterogéneo culturalmente. El guatemalteco en su devenir cotidiano tiene acceso a más de una cultura, lo cual le implica tratar con saberes, procesos epistémicos y conductas diversas, ante las cuales él debe crear su propia y única versión personal, su propio aspecto. Su yo.

La educación es uno de los Derechos más fundamentales del ser humano, es por ello que se entiende y convierte en uno de los pilares más sólidos para la arquitectura del desarrollo humano y de las sociedades democráticas.

IMPLICACIONES SOCIALES, EDUCATIVAS Y RELIGIOSAS

Por

Dr. Federico Meléndez

IMPLICACIONES EDUCATIVAS:

Para efectos del nacimiento y ulterior desarrollo del Protestantismo en Centroamérica y sus efectos sobre la educación en nuestros países, debemos  considerar la Reforma Protestante bajo tres perspectivas históricas diferentes, las tres ocurridas en el contexto Europeo y norteamericano respectivamente:


  1. El primer ángulo, o la primera perspectiva es el de la perspectiva Teológica, este fue el momento del nacimiento de la Reforma del siglo XVI. Aquí se sentaron las bases para el desarrollo de la expresión Protestante del Cristianismo Europeo, posteriormente Norteamericano, y después alrededor del mundo. No podemos hablar de ninguna expresión de desarrollo de la iglesia, sin el referente al aporte teológico de Martín Lutero de sola gracia, sola fe, solo Cristo y Sola Escritura. Esto  indistintamente de cualquier expresión Cristiana protestante que profesamos. A este redescubrimiento de la fe le llamaremos La Reforma Teológica. Esta es la razón por la cual nuestra Facultad se identifica con esta expresión teológica de la fe. Nos identificamos, nos debemos y vinimos del movimiento Reformador del siglo XVI.
  2. En segundo lugar, esta Reforma Protestante, además de su carácter teológico adquirió una segunda perspectiva o un segundo ángulo a partir de los siglos XVII, XVIII. Fue el nacimiento del movimiento Pietista alemán nacido de los Luteranos, y extendidos posteriormente a Inglaterra. Aquí se marca el nacimiento de las primeras sociedades Misioneras y la denominaremos la Reforma Práctica. Su intención era llevar este descubrimiento teológico de la justificación por la fe alrededor del mundo. El siglo XVIII, además de las primeras sociedades misioneras, vio la transformación de tales sociedades misioneras en posteriores denominaciones, especialmente en el contexto de los Estados Unidos, y muchas de tales sociedades solo llegaron a ser simples agencias misioneras de dichas denominaciones, a la luz del contexto religioso, social y político de los EUA. Fue a finales del siglo XVIII cuando Jonathan Edwards se constituyó en el padre del movimiento evangélico de los avivamientos en los EUA, y a finales del siglo XIX, los movimientos espirituales que condujeron al nacimiento de muchas denominaciones.
  3. El tercer momento para conocer el origen y desarrollo del Protestantismo en Centroamérica, es conocer el entorno social, y político de la sociedad Europea y Norteamericana del siglo XIX. A este momento le llamaremos liberalismo, para referirnos al movimiento social, económico y político que dio nacimiento a las  sociedades democráticas de Europa y EUA, y a la consolidación del capitalismo a partir del siglo XIX. Fueron estos ideales libertarios los que dieron nacimiento a los movimientos de independencia en Centroamérica en la mitad del siglo XIX. Además del afán puramente religioso de la fe, las sociedades y denominaciones eclesiásticas de los EUA, estaban permeadas del afán civilizador de los EUA ante el mundo. La misión propia de la iglesia en extender la fe redescubierta por Lutero, y su afán civilizador fueron siempre juntos en la penetración misionera de los siglos XIX y XX. A este tipo de reforma, le llamaremos la Reforma Liberal.

Es precisamente en este contexto de la Reforma Liberal, desde donde debemos  analizar el origen, desarrollo y efectos de la Reforma Protestante desde el punto de vista de la Educación.

Todos sabemos que las revoluciones de la Independencia durante el siglo XIX rompieron el monopolio cultural, político, social y económico de España con respecto a sus provincias en Centroamérica. El nuevo ideal era el ideal del progreso y la libertad. EL sueño de los fundadores era precisamente la formación de nuevas repúblicas democráticas que pudieran seguir   el ejemplo de los países Europeos y de los EUA. Es a la luz de este contexto que debemos entender las reformas educativas de Mariano Gálvez, de Justo Rufino  Barrios, y la reciente de Juan José Arévalo.

Es también a la luz de este contexto general que debemos considerar la llegada de las primeras denominaciones y misioneros a Centroamérica. En el caso de Guatemala, son bien conocidas la historia de la Iglesias Presbiteriana, La Misión Centroamericana, La Misión Amigos, y la Iglesia del Nazareno entre las primeras denominaciones que llegaron al país. Cada una con su respectiva fundación de sus colegios de nivel medio: Colegio la Patria, Colegio Penzzoti, Colegio Amigos, y el Colegio Nazareno, de los cuales los tres primeros aún subsisten. En otras  palabras, la educación fue un instrumento de la misión de las diferentes denominaciones que llegaron a Centroamérica, a fin de cumplir dos objetivos:

  1. Cumplir con la misión civilizatoria para responder al nuevo entorno liberal de las repúblicas en Centroamérica,
  2. Propagar la nueva fe Protestante como alternativa a la educación dogmática y escolástica de la tradición católica colonial, del que tanto deseaban los políticos deshacerse. Esta fue la famosa lucha en Liberales y Conservadores

Segunda parte: La Educación Superior en el siglo XX y XXI.

A diferencia de la antigüedad de la Educación media, tal como lo explicamos, la  Educación Superior en su expresión Protestante es de reciente creación. Antes de abordar este tema, es preciso conocer el papel que desempeño la iglesia en la creación de las Universidades Europeas, Americanas y en América Latina.

Es bien sabido que el nacimiento de las Universidades data desde la Edad Media. Nombres como la Universidad de Bolonia en Italia, Paris en Francia, Oxford en Inglaterra son bien conocidos. El idioma de estudio era el latín, y los textos universitarios eran en este idioma.

En el caso particular de Guatemala la Universidad Tricentenaria de San Carlos fue fundada por Real Cedula en 1676, por Carlos II. Las antiguas Facultades Universitarias de la Colonia, eran las de Derecho Canónico y Teología, y las de Medicina. Todo estaba permeado bajo el influjo de la Iglesia Católica. Las carreras de Derecho Canónico, Teología, literatura y Medicina eran las que prevalecían en la colonia.

Una vez más los movimientos de independencia y la lucha entre Liberales y Conservadores produjeron profundas tensiones en la Educación Superior. Así fue como las Universidades tampoco pudieron escapar de la influencia de las nuevas corrientes de la modernidad.

Es bien sabido que la Educación Universitaria de la Edad Media, y la Colonia en América eran de tipo religioso y profundamente escolástico. Los liberales finalmente triunfaron ante los Conservadores, y la Educación Superior fue profundamente afectada por este movimiento.

En el caso particular de Guatemala, Mariano Gálvez, y Arévalo, determinaron el rumbo de la Educación Superior en Guatemala. EL caso es similar en el resto de Centroamérica, y los mismos procesos y luchas ideológicas entre liberales y conservadores se dieron en el contexto de las universidades.

La Universidad Mariano Gálvez de Guatemala:

Es a la luz de este trasfondo que debemos comprender el nacimiento de la Universidad Mariano Gálvez. El nombre que se le dio a nuestra Universidad refleja precisamente los momentos históricos de los que estamos hablando, y el compromiso de sus fundadores en contribuir al desarrollo de la nación bajo la perspectiva de una visión modernista de la educación.

Sin embargo, tenemos un ingrediente más: Nuestros fundadores eran todos profesionales identificados como evangélicos de segunda generación, deseosos de poder contribuir con el desarrollo del país, pero también con las diferentes iglesias.

El Dr. Adalberto Santizo en su libro Del Yunque a la Cátedra, nos narra los detalles de la fundación de nuestra Universidad, y el afán del lema de la Universidad Mariano Gálvez: “Nuestro lema es simbólico, pues decir Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres, significa que nuestro afán no se agota en lo provisional, sino que buscamos la verdad que redime al hombre integralmente.”

Programa de Doctorado en Sociología de la Religión

Como una culminación de los diferentes programas que impulsa la Facultad, y tras largos años de experiencia en los programas de pre-grado y de la Maestría en Teología, la Universidad Mariano Gálvez de Guatemala, anuncia que a través de su Facultad de Teología,  abre el Doctorado en Sociología de la Religión.

Este nuevo doctorado  está especialmente diseñado para la comunidad científica cristiana guatemalteca y de otros países de la región, así como para el liderazgo cristiano en general, como educadores, ejecutivos, pastores, administradores y personas interesadas en la reflexión teológica, bíblica, científica y social.

Requisito de ingreso: Maestría en Teología, o Maestría en otras especialidades.

Ver el programa completo.